Cartonia: que quiero ser machete en plena zafra bala feroz a...

.

domingo, 3 de marzo de 2024

Mirarme

 Con fantasías me he protegido de la muerte inminente, retrasando la vida, olvidando que ella viene una, y otra vez. 

Mi sombra ha sido, mi ansiedad e insistencia, hasta permitir mi humillación. Soy capaz, de permanecer, estoica frente a la ola que rompe. Pero no soy una roca. Soy capaz, de disiparme en la verdad de otros, olvidarme. Mi mente, fantasiosa, a veces ha disfrazado afectos ingratos, que seguido y perseguido, hasta disolverme.

Pero mi jardín me recuerda, que la fuerza de la tierra también la tengo yo, de moverme, de cambiar. Yo me traje aquí: a esta casa, a este patio, a este trabajo, a esta vida, a este cuerpo, que me permite aún conectarme al mundo. Mi cuerpo, refugio del fuego que me da la vida,  mi cuerpo, instrumento para tocar la vida.



sábado, 6 de enero de 2024

mostrar

 no tengo nada que ocultar

eso antes, no lo había sentido

por eso ahora puedo compartir

lo vulnerable está a salvo


no quiero esconderme más

sin espectativa, pero abierta a la sorpresa

sin filtros, para verte y verme




sábado, 25 de noviembre de 2023

¡Fantasía!

 Errar, todos mis días; asumir no, mentirme sí. Arbustos de mi tamaño, nublan mi vista, yo los planté

Vino a decir mi viejo mientras dormía: "te amarán cuanto te ames".

Forcé, vi lo que no había.  Me falta valor, por eso permanezco, quiero ser valiente y no puedo. La belleza del atardecer también enceguece, pero no es culpa del sol. 

En este período de desgracias, doy gracias al desencuentro. Acepto la oscuridad, con la verdad de que podremos encontrar la esperanza con mi hijo. Sé que después de dar el paso, viene algo mejor. Para que mi hijo aprenda valentía y dignidad, debe vivir con ella. Fuera el miedo, el letargo, el olvido de sí.

Nada voy a decidir con rabia.

Hogar


Soy casa y amor

de tus juegos, que atraviesan el tiempo

de tus ideas, que se expanden

de tu curiosidad, que enciende la luz

y alumbra tus pasos


Con machete en una mano y mi corazón en la otra

prepararé el camino

cuidaré tus pasos

guardaré el brillo de tus ojos

Te miro, como un estrella que camina en la tierra

sagrada y frágil infancia

Soy tu casa y te voy a abrigar. 


 03-03-2023 fue tu primer día de clases, olvidé la foto: ¿cómo fotografiar tus ojos con miedo? Agradezco la fuerza de decidir lo necesario


Cedrón

 La herida del amor, abierta en mi corazón

es la única primavera que me habita

El maltrato. El sinsentido. El odio. El abandono.


No quería quedar paralizada, tuve que dejar que las cosas ocurrieran.

Dejar que las cosas pasen, porque algo nuevo puede venir.


Puedo subir la cortina, pero el sol no dejará de irse de mi cuarto

ni la noche dejará de llegar

no el invierno de enfriarlo todo

ni yo dejaré de cambiar lo necesario

ni las ramas del cedrón sostendrán sus hojas este invierno

ni yo sostendré lo que me pesa

porque no tengo miedo a lo que vendrá

domingo, 1 de octubre de 2023

reiterar

 El tiempo rompe el espacio

No quiero pisar la tierra, aún tengo el corazón el cielo

En Francia, la posición de las estrellas, me recodaba que estaba en un lugar desconocido.¿Donde estoy? 

Con el tiempo, aprecié que al poner mis sueños en la tierra, brotan.

Toqué la vida, y me dolió. Te vi ponerte como prioridad. Aprendí a dar sin migajas, pero me auto olvidé. Fue una por otra, pero de que estuvo bueno, estuvo bueno.

Ese olvido se me ha vuelto a presentar en mis vínculos de pareja, pero con mi hijo, el riesgo de hacer eso es muy alto, porque está escrito que una se pierde, se entierra. Pero renace. Y aquí estoy, y no me pienso soltar.

​On ne va jamais aussi loin que lorsqu'on ne sait pas où l'on va

Hoy que alzo mi vela, qué colores tiene mi bandera?




sábado, 22 de julio de 2023

mamá hibernando

Ser madre ha sido como hibernar, en una prisión heteronormada. Amor heterosexual y crianza solitaria. Sentada ante la justicia me pregunto ¿puedo recorrer este camino sin repetir la historia de mi madre? Sin repetir historias, creencias y definiciones patriarcales. Sí. 

Estoy aprendiendo a darme tiempo. Antes de ser madre, no lo apreciaba y siempre sobre exigí mi fuerza de trabajo; cansancio, esfuerzo y sacrificio. Luego la maternidad fue aún más oscura que eso, puso mi productividad y funcionalidad al máximo, al límite.

Estoy aprendiendo a apreciar el tiempo que me regala el hábito de dormir a un niño a las 8 pm. A disfrutar, otras cosas, que por efímeras o duraderas, son reales.

Cuando tuve 17, después de experimentar la violencia en el pololeo, nació en mi la esperanza de vínculos amorosos libres de la opresión "masculina", la esperanza de una subjetividad diferente, de vivir el amor de otra manera. Cuando gesté, a los 24, tuve otras esperanzas, pero la dominación fue más fuerte que mi deseo, otra vez se inmiscuyó el fantasma patriarcal en mi casa y mi cama, entre otros lugares. De a poco aprecio que: la oportunidad de recrear vínculos en el amor, ocurre en momentos precisos, específicos, prácticos y materiales; que es iterativo.